El habla, la herramienta de venta por excelencia.

Desde el principio de la humanidad, el hombre ha tenido la necesidad de desarrollar un sistema comunicativo oral con el fin de expresar sus pensamientos, gustos, necesidades básicas, emociones, y básicamente cualquier información que considere necesaria compartir.

La historia ha sido testigo de cómo a través de varios milenios, esos sistemas de comunicación han ido mutando –casi siempre para bien- con el fin de implementar un leguaje cada vez más preciso, con mejores herramientas orales (palabras y organización gramatical), en pro de lograr mensajes menos ambiguos y más claros, aunque esto siempre dependerá de la intención del emisor.

Quienes tenemos el privilegio de vivir en esta era, y más aún, de tener como lengua materna el español, podemos ‘jactarnos’ de hablar uno de los idiomas con mayor cantidad de recursos narrativos, orales y escritos, a la hora de querer comunicar algo. No obstante, a muchos nos puede resultar una tarea compleja hacer uso de esta poderosa herramienta, sobre todo cuando se trata de aplicar el habla al campo de los negocios.

Por ello, hoy queremos compartirte unas técnicas para estructurar un mensaje efectivo al momento de persuadir a un prospecto socio, inversionista o cliente. Recomendamos que los siguientes puntos sean expuestos en el siguiente orden:

1. Problemática: Todo producto o servicio gira en torno a resolver un problema en el mercado: entretenimiento, salud, vivienda, alimentación, compañía, transporte, lo que sea. De no ser así, la existencia del mismo será tan efímera como el agua en nuestras manos. ¿Cuál es el problema que tu producto busca solucionar?

2. Solución: Ni más, ni menos, este es el momento que tu producto entra a tomar protagonismo como el salvador, la solución al problema. A menos que el contexto lo permita, evita dar detalles concretos sobre cómo funciona, enfócate en su valor diferencial y en por qué es mejor opción que otras marcas que ofrecen una solución similar.

3. Estado actual: ¿Qué has logrado desde que estás trabajando en tu empresa?, ¿has resuelto parcialmente algún problema? De ser así, dilo. Apóyate en cifras, estadísticas, períodos de tiempo, públicos concretos. Entre más precisa sea esta información, más convincente resultará. Recuerda que toda este monólogo es solo un supuesto para el receptor, aquí es donde argumentas si tu producto realmente tiene con qué pelear en el mercado.

4. Conclusión: ¿Por qué has invertido tiempo en esa persona que te escucha?, ¿qué buscas tras su colaboración? Este momento es crucial, porque en los tres puntos anteriores, el receptor se estará preguntando: “¿Y este por qué me está diciendo todo esto?”, y aquí es cuando debes responder. ¿Necesitas de su colaboración intelectual, logística o económica? Díselo, y dile cómo su apoyo te ayudará a proyectar tu empresa en un futuro concreto.

Existe una gran cantidad de herramientas además de las vistas anteriormente, que te puede ayudar a estructurar mejor un planteamiento de negocio. Factores como el tiempo, el lugar o el público receptor, pueden determinar un mejor camino narrativo click here. Por eso hemos diseñado un curso para sacar el mejor partido de tu estructura comunicacional. Para conocer más detalles puedes darle un clic a la siguiente imagen.

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