Coworking no es solo un espacio de trabajo,

es un ecosistema empresarial.

A  la hora emprender, un empresario normalmente tendrá que enfrentar tres grandes obstáculos: (1) La falta de foco al momento de apuntar a objetivos específicos, (2) la poca claridad a la hora de saber en qué invertir (3) y la soledad, esa falta de apoyo en el proceso de crecimiento.

De esta última hablaremos ahora, y entenderemos por qué el coworking no es solo un espacio de trabajo, sino un ecosistema de emprendimiento y de nutrición constante para una empresa.

El “Coworking” como lo conocemos hoy, nace a principios del siglo XXI en Estados Unidos –sí, no tiene más de veinte años-, aunque más allá del concepto, podríamos hablar de una práctica de trabajo colaborativo desde… básicamente siempre. El porqué es bastante simple: la unión hace la fuerza y eso la humanidad siempre lo ha tenido claro. Suena muy cursi y hasta kiché, pero no por ello deja de ser una gran verdad.

Nadie que quiera lograr una gran hazaña, podrá hacerlo solo. Necesitamos del apoyo moral, intelectual y físico de alguien, y aunque creamos que nos la sabemos todas –un mal muy común en el ámbito emprendedor, ciertamente-, siempre necesitaremos la opinión y/o el apoyo de alguien que está mirando la situación desde una óptica diferente.

Como ya lo mencionamos anteriormente, el concepto de Coworking nace en Estados Unidos, y le bastaron no más de cinco años, para que Europa, Asia y por supuesto, América Latina, replicara esta idea de trabajo cooperativo. Porque claro, si hay algo que sabemos hacer los Latinos, es copiar lo que en el norte hacen; por desgracia, no siempre de la mejor manera.

Al escuchar el término “coworking” en Latinoamérica, las personas que están relacionadas al campo del emprendimiento, lo suelen asociar a un escritorio, internet y café caliente todas las mañanas, olvidando que lo realmente valioso, es trabajar en conjunto con otros emprendedores que pueden aportar a tus ideas y proyectos, solucionando el problema del emprendedor promedio, que prefiere quedarse trabajando desde su cama, privándose de su capacidad social.

Más allá de tener acceso a un internet de 500MG o una silla cómoda, esta práctica te permite salir de tu cama y laborar en un espacio que realmente aporte a la consolidación de tu empresa, sin mencionar que es una solución muy económica cuando estás empezando a emprender y aún no cuentas con el ingreso suficiente para tener tu oficina privada.

De esta manera, estaríamos ante uno de los más innovadores y disruptivo sistemas de trabajo  de los últimos tiempos. Que no corresponde únicamente a un espacio para laborar, sino a un ecosistema lleno de elementos dispuestos a aportar al crecimiento empresarial de cada individuo.

 

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